miércoles, 26 de marzo de 2014

 Prostitución masculina, a la caza de universitarios, policías y microbuseros
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 28 DE AGOSTO DE 2013 04:51 | POR ISRAEL SERRANO
Cuando se habla de prostitución lo primero que se viene a la mente son mujeres, debido a que es más frecuente verlas en las calles ofreciendo sus servicios sexuales; pero esta realidad ha cambiado. Ahora cada vez es más frecuente la prostitución masculina en el país. Jóvenes atractivos, musculosos y bien vestidos, que publican en internet sus ofertas dirigidas tanto para mujeres como hombres. 
El mundo de la prostitución sigue dominado por las mujeres, pero de forma discreta y galopante los hombres ganan terreno en este ambiente en el país. Según algunos expertos, el fenómeno se ha incrementado desde 2010 a la fecha.
Hombres entre los 17 y 28 años,-en la generalidad-, venden sus besos, abrazos, caricias y "compañía intima” por dinero, mismos que llevan una doble vida ante la sociedad, por el día laboran con normalidad y la noche los convierte en impulsadores del oficio más antiguo del mundo, en la mayoría de casos a espaldas de sus familiares.
Quebarato.com.sv es una de las muchas páginas en internet que contiene anuncios de prostitución, además de sus anuncios de artículos, muebles, servicios, vehículos y oportunidades laborales, entre otros.
El sitio en la web también cuenta en Facebook con 85,765 amigos, de los cuales al menos 2,000 mantienen una interacción constante con las publicaciones en dicha red social
Diario La Página contactó a un hombre, ahora de 34 años, quien publicó un anunció en dicho sitio, donde expresaba claramente que su publico objetivo son “damas maduras y chicas atrevidas.
“HOLA TENGO 33 AÑOS SOY PROFESIONAL Y ME GUSTARIA OFRECERLE MIS SERVICIOS A UNA DAMA MADURA O CHICA ATREVIDA A PARA PASARLA BIEN MUCHA DISCRECION Y CONFIDENCIALIDAD TRABAJO MUY EDUCADO Y ME GUSTARIA TENER UNA EXPERIENCIA INTENSA A LA SALIDA ESTE ES MI NUMERO…”, expresa la publicación.
Al contactarlo, Rodrigo reiteró lo afirmado en el anuncio. Aseguró ser un hombre “profesional y muy discreto”, un oficinista que labora en una empresa ubicada en la colonia Escalón de San Salvador, dispuesto a “hacer de todo” para satisfacer a la mujer que solicite sus servicios sexuales.
Al consultarle sobre el costo que una mujer tiene que pagar para tener relaciones con él, afirmó que cobra $30 por hora y $50 por dos horas.
El prostituto detalló que en ocasiones las mujeres le piden que las acompañen a cenar, bailar y dejan el acto sexual hasta después de un convivio previo, por lo que el precio incrementa a $35 la hora, desde el momento en que se encontraron hasta que él se retira del lugar donde se consumó el acto.
Asimismo, aclaró que no vive de vender su cuerpo a mujeres, que posee un trabajo formal, vehículo propio, y se dedica a la prostitución como una forma “alterna” de conseguir un poco más de dinero, lo que le permite tener una vida “cómoda y estable económicamente”.
El sujeto que afirmó ser “alto, trigueño y muy respetuoso”,además expresó que la mujer decide el lugar donde se sostendrán las relaciones sexuales, el cual puede ser la vivienda de la “clienta” o un motel de San Salvador.
“Usted solo me dice donde nos vemos…yo estoy dispuesto y negociable. Si desea incluso nos podemos ver antes para ver si le gusto o no”,detalló.
Prostitución entre hombres 
La prostitución masculina no solamente es entre heterosexuales, también hay personas gay, que ponen sus servicios sexuales a otros hombres.
Microbuseros, cobradores del transporte colectivo, policías y universitarios, son los principales objetivos de los ofrecimientos sexuales en la web, cuyas tarifas oscilan entre $10 y $25 por hora.
“Soy joven de 36 años estoy interesado en conocer chico de 18 a 24 años universal más activo, buena onda, nada obvio y sobre todo discreto”, expresa uno de los anuncios.
“Para gustos exigentes, aquí estoy, buen físico, activo, universal…1.65 metros, 25 años y muy sofisticado. Muy discreto desde $20 la hora”, expresa otro de los prostitutos en la red.
Algunos de los hombres que se anuncian en dicho sitio web incluso ofrecen pagar la “renta, vehículo y hasta casa” de sus clientes.
“$50 dólares quincenales a cobradores o motoristas”, ofrece uno de los hombres dispuestos a dar sexo por dinero. 
Compañía íntima, sexo oral, anal, diversas posiciones sexuales afirman los prostitutos que ofrecen a sus “clientes”.

Algunos además han publicado imágenes desnudos para “incentivar” a los interesados a que les escriban a sus correos electrónicos o número celulares publicados en los anuncios.
“Busco chico activo mayor de 25 años que tenga lugar de referencia de preferencia en la zona de galerías o por canal 2 y alrededores”, reiteran los ofrecimientos.
Las mujeres no se quedan atrás en demandar los favores de los servidores del sexo y afirman buscar “amigos” para compartir un momento.
“Hola soy mujer de 41 años y busco amigo profesional, educado, con buenas costumbres”, solicita una de las mujeres en la web.
La prostitución masculina no solamente se encuentra en la web o en las redes sociales,-mismas que se han convertido en las aliadas fundamentales para los que se dedican a vender su cuerpo-,además algunas esquinas y puntos estratégicos de San Salvador, se transforman es excelentes escaparates para los jóvenes, donde automovilistas fácilmente recogen a quien será el responsable de brindarle placer por unos dólares.
Uno de ellos nos confirmó que vende su cuerpo con el objetivo de tener el dinero necesario para pagar sus estudios universitarios.
Problemas de autoestima 
Para el psicólogo Francisco Rodríguez, el principal factor para que un joven se incorpore al mundo de la prostitución es la falta de autoestima.
El profesional afirmó que esa desvalorización orilla a muchas personas a buscar "autorealizaciones" y el sexo pagado puede ser una forma de escapatoria a situaciones emocionales.
Además las condiciones de pobreza en que viva la persona y su situación económica lo impulse a este tipo de prácticas, así como el desempleo o la simple necesidad afectiva.
El placer puede convertirse en un factor, que más por dinero lo haga por satisfacción propia, aunque tenga condiciones económicas favorables para tener una vida digna.
Rodríguez, finalmente opina que si la persona desea salir del mundo de la prostitución, lo primero que debe hacer es buscar grupos de apoyo o de interese, como la familia, amigos reales, la práctica de un deporte, baile, entre otras cosas, que le mantengan su mente y cuerpo ocupado en actividades productivas.
"También psicoterapia individual donde se pueda trabajar autoestima, toma de decisiones, cambios de ideas y reforzamiento de intereses personales, y sobretodo hacerle ver las potencialidades que posee como ser humano", insistió.

jueves, 20 de marzo de 2014


Las prepago: la cara glamorosa de la prostitución

prostituta - forofemenino.es
prostituta - forofemenino.es
Mujeres de diversa índole y clase social, anónimas y famosas que venden su cuerpo en un mundo tan sofisticado como sórdido.
La profesión más antigua del mundo…esta frase basta para que, sin dar más detalles, cualquiera sepa que se habla de la prostitución. Y eso, aunque a muy pocos les conste, nadie lo discute, ya desde las Sagradas Escrituras, en ambos Testamentos, se habla de este oficio, siendo María Magdalena y la Mujer Adúltera de los Evangelios las más encumbradas prostitutas bíblicas (aún cuando, irónicamente, según la evidencia histórica María Magdalena no era prostituta sino vendedora de pescado).
Prostitución hubo en todas las civilizaciones antiguas: los hallazgos en Grecia, Egipto, Roma, India, China y Mesopotamia así lo prueban…y poco peso han tenido los preceptos de la civilización judeocristiana para erradicarla (sin la demanda, la oferta resulta inútil). A través de los siglos, esta práctica ha mutado notablemente, haciéndose más y más sofisticada e incluso revistiéndose de cierto encanto y glamour: a las proxenetas se les llama madame; en Japón tienen una figura tan pintoresca y fascinante como la geisha (aún cuando esta no sea propiamente una prostituta) y buena parte de las prostitutas en el mundo occidental se han alejado del estereotipo de la muchacha embutida en un provocativo vestido de colores chillones, exageradamente maquillada, montada en un par de tacones, recostada contra la pared de algún antro o parada en la esquina de un barrio de tolerancia esperando clientes. Ahora son muchachas de buena familia, universitarias o incluso colegialas y, en no pocas ocasiones, personalidades de la farándula: actrices, modelos, presentadoras y conductoras de televisión, en otras palabras, personas que vemos en la pantalla chica y grande todos los días, lo que lo hace aún más impactante. Se les conoce como prepagos (por la modalidad de pago de sus servicios) y son una variante de lo que en Estados Unidos se conoce como call girls.

¿Quiénes son las prepago?

Por tratarse de jóvenes sofisticadas y procedentes de los más altos estratos de la sociedad (niñas bien) el precio por una noche de pasión con una de ellas oscila entre los cientos de miles y varios millones, un hecho que, en sí mismo, da una idea de la clase de clientes que las frecuentan: funcionarios públicos, banqueros, políticos, altos ejecutivos y, por supuesto, narcotraficantes, de quienes se puede decir, son sus clientes estrella hasta el punto de que la figura de las prepago, hoy en día, está unida indisolublemente con la del narcotraficante, como dos caras del mismo fenómeno social y económico. Y como tal es tratado en diversos programas y libros de periodismo investigativo, en los cuales, sustentándose con entrevistas a las prepago e incluso a sus clientes, se da una vista panorámica de este mundo que, dicho sea de paso, tiene cierta jerarquía, y así como existen prepagos “de alta alcurnia”, también existen prepagos “de baja casta” e incluso, una escuela de prepagos, donde mujeres de todo tipo son entrenadas para brindar placer…aunque terminen perteneciendo al segundo tipo de prepago (las de baja casta) y, por supuesto, en un caso u otro, se encuentran desde niñas de unos quince o dieciséis años, hasta mujeres cercanas a los cuarenta o cuarenta y cinco años, todas ellas, encandiladas por la perspectiva del dinero fácil a costa de su integridad física y moral.
La identidad de las prepago es un secreto a voces: un buen número de personas sabe qué es de sus vidas una vez abandonan los estudios de grabación cada noche, lo comentan entre susurros por los pasillos, susurros que pasan de ahí a los oídos de toda la población, pero aún en el caso de que no sea así, periodistas no muy bien ponderadas o las mismas madame también pueden decidirse a revelar sus secretos... y de paso, salpicar la reputación – fachada de sus trabajadoras, casi siempre, en busca de publicidad con alguna entrevista concedida a un medio de comunicación cualquiera, libros de memorias o autobiografías.

Conclusiones
En estos casos, el escándalo es prácticamente imposible de sofocar y aún en el caso de que sea la presunta prepago quien gane la batalla por reivindicar su buen nombre, la sombra de la duda siempre quedará flotando sobre su imagen de niña buena, de sonrisa resplandeciente, jeans y botas de marca que todos ven día tras día en la sección de farándula, la telenovela de las nueve, alguno de los tantos realities shows o algún programa de chismes, al punto que, cada vez con mayor frecuencia, pagan justas por pecadoras, y se sospecha que cualquier mujer joven y bella que este inmersa en el tumultuoso mundo de la farándula, puede ser una prepago, especialmente si es una recién llegada con un éxito relativamente rápido en cuyo caso, se sospecha que le ha ido así de bien por cuenta de sus “padrinos” más que por sus propios méritos.
Lo cierto es que, independientemente de las razones por las que existen, que pueden ir desde la necesidad más básica como el sustento o un semestre en la universidad hasta la ambición más retorcida como tener dinero suficiente para un auto último modelo o ropa de marca, actualmente, la prepago es parte de nuestra cultura y un triste reflejo de la decadencia moral a la que se ha llegado por cuenta del narcotráfico y el crimen organizado, decadencia en virtud de la cual, lo único que cuenta es el dinero y los principios morales pasan a ser la última de las prioridades.
El hombre mejor protegido del planeta no puede confiar en quienes lo cuidan, ellos  tomaron el camino de la lujuria y uno de ellos  pensó  en no pagar, quería fiesta gratis.   La prostitución es uno de los síntomas de pobreza más graves de una sociedad pero es una decisión personal de un adulto, lo grave e ilegal es cuando se ejerce con menores de edad. Cartagena de Indias corre el riesgo de  convertirse en  la Ámsterdam de América latina. No hay que olvidar que Cartagena tiene unos índices de pobreza altísima y que este tipo de turismo puede desencadenar en el aumento de la prostitución y lo más grave de la prostitución infantil.

El tema de fondo son los menores de edad, ellos todavía  no tienen la capacidad para saber en que se meten, solo buscan salir de la pobreza, con la vida que llevan y las malas compañías en que pueden andar,  terminan en situaciones de deterioro como lo es el consumo de drogas y de alcohol en extremos irreparables. No es que la vida nocturna sea mala, lo que pasa es que si se vive de noche es difícil ver la luz.  Quienes son adultos saben que tomar a un menor de edad esta mal hecho y como en sus países la legislación es más  drástica,  hacen de las suyas en Colombia.  Para proteger a los menores de edad se necesita de voluntad política.  El país tiene que tomar una decisión determinante, no es una opción solamente para  Cartagena. Un destino turístico en donde los niños son el plato del día para el turista es lamentable, tener e invertir en una ciudad tan bella es fundamental pero también hay que poner reglas del juego claras para quien nos  visita. Nuestros niños tienen derechos y es nuestra obligación respetarlos. La pobreza lleva a eso, cuando se aterriza se ve la pobreza, es decir parecen ser dos ciudades diferentes, una la de la ciudad amurallada y otra la Cartagena  real, la del día a día.


Ser un destino sexual es una opción, pero Cartagena le viene metiendo el hombro  para que el turismo no sea así, las casas valen millones,  los restaurantes, los bares, los hoteles en fin, la infraestructura que tiene la ciudad es amplia y las opciones muy variadas. Se puede descansar, hacer deporte, visitar el castillo de San Felipe, hay muchas opciones. El esfuerzo ha sido amplio para sacar la cara y convertirse en un destino turístico de lujo.  Si Obama se quedó a dormir dos noches, es que vamos por buen camino, no vale la pena votar por la borda el esfuerzo tan grande que hace la ciudad. 


Pero es claro que existen lamentablemente dos Cartagenas, una la de los turistas y la otra la de verdad. Para salir de semejante pobreza los que cuentan con recursos tienen que invertir,  en los que no cuentan con ellos. Educar a las personas es una opción, Vietnam del sur lo hizo y le tomó veinte años, no es mucho tiempo. También tienen  otra opción y es dejar las cosas como están y dejar que la bomba explote algún día.  Que a Cartagena no le pase lo del Rey de España, uno no puede presidir una fundación que proteja los animales y cazarlos. Lo uno o lo otro. Como tal, la ciudad tiene que definirse  para que el riesgo sea, que te quieras quedar.

INTRODUCCIÓN:
La explotación sexual de las mujeres es un problema de salud pública y de desigualdad de
género, basado en relaciones de dominación y explotación, lo que conlleva una violencia
de género al tener como objeto de intercambio mercantilista la sexualidad y el cuerpo de
las mujeres y estigmatizarlas para casi todas su relaciones sociales y, en definitiva, una
grave vulneración de los derechos humanos.
En el artículo 1 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la
Violencia contra las Mujeres, en la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos
celebrada en Viena en 1993, y en la Conferencia de Pekín, la violencia de género fue
definida como "cualquier acto de violencia basado en el sexo que dé lugar o pueda
dar lugar a un perjuicio o sufrimiento físico, sexual o psicológico de las mujeres,
incluidas las amenazas de tales actos, la coerción o las privaciones arbitrarias de
libertad, ya ocurran en la vida pública o en la privada".
El empezar definiendo el concepto de violencia de género no es casual, se trata de iniciar
y terminar esta intervención con dicho significado puesto que, para Médicos del Mundo, la
prostitución es una manifestación más de la violencia de género, es otra forma de
violencia que se ejecuta principalmente, sobre las mujeres y niñas, con grave riesgo para
su salud y, en consecuencia, para su calidad de vida, minando y conculcando su derechos
por lo que, al ser Médicos del Mundo una organización cuyo objetivo básico es prestar,
garantizar y proteger el derecho a la salud de todas las personas; no podemos, desde una
perspectiva de los derechos humanos y, por tanto, desde la Vocalía que represento, dejar
de sensibilizar a la sociedad y no denunciar  cuando somos testigos de atentados a la
misma.
En consecuencia y, de conformidad con la definición señalada, es violencia de género el
maltrato en la pareja, las agresiones y abusos sexuales, el incesto, la violación, el acoso
sexual en el trabajo, las mutilaciones sexuales, la prostitución, el trafico de niñas y
mujeres, el turismo sexual, las violaciones masivas como arma de guerra, la reclusión en el
mundo doméstico, la imposición de roles y comportamientos y hasta la imposición de una
manera de vestir. Según Belén Nogueiras, en su ponencia "Aspectos psicológicos de la
violencia hacia las mujeres", una manifestación más de la violencia de género es la
violencia sexual, entendida ésta como la imposición de una relación sexual no deseada
libremente, de posturas, gestos, actos o formas de vestir: abuso y violación, insultos y
acusaciones durante las relaciones sexuales;  trato como si la mujer fuera un objeto;
venganza, chantaje y amenazas si no quiere tener relaciones sexuales. Al respecto,
podríamos preguntarnos ¿a qué nos suena todo esto?
La prostitución no es una institución femenina, es controlada por hombres y mantenida
mediante la violencia; si bien a una pequeña escala local puede ser, a veces, un negocio
consensuado sobre el que la mujer ejerce un cierto control, la realidad demuestra que se
trata de un grupo minoritario, de apenas un 5%, donde la mujer tiene libertad de 3
consentimiento; libertad que, a estas alturas debemos entenderla en un concepto
democrático y no hacer manidas, retorcidas  y sesgadas interpretaciones de la misma
porque no se encuentra ninguna de estas condiciones atenuantes en el estado actual y
global de la prostitución, cuyo análisis es imposible sin la intrínseca relación con el tráfico,
la globalización y el tráfico de personas  con fines de explotación sexual. El mercado
mundial del sexo es casi completamente coactivo, mantenido a base de altos niveles de
violencia y basado en la completa subordinación de las mujeres.
Según Joni Seager, en su libro "Atlas del estado de la mujer en el mundo", la mayor parte
del tráfico se ajusta a una de estas cuatro modalidades: según la primera, mujeres que
ejercen la prostitución en su país son intercambiadas a otro país por sus chulos. Según la
segunda, las chicas son vendidas por las familias pobres para la prostitución -en algunos
casos lo saben y en otros se les dice que la chica será empleada doméstica o trabajadora
en una fábrica-; una vez prostituida el escaso valor de la chica para su familia baja incluso
más. Según la tercera, las mujeres son arrastradas al mercado sexual con falsas promesas;
primero son contratadas como camareras o  criadas y luego se le obliga a ejercer la
prostitución. Finalmente y cuarto supuesto, existen evidencias importantes de un
mercado esclavista que empieza con el secuestro de la mujer o la chica en regiones
sumidas en la pobreza.
Estos son los orígenes de una red sexual mundial donde los cuerpos de las mujeres son
simple mercancía y donde el miedo a contraer el sida  alimenta la demanda de chicas cada
vez más jóvenes.  El tráfico internacional de niñas y mujeres continúa, cada vez más, en su
auge prosperando a base de las desigualdades económicas entre los hombres y mujeres a
todos los niveles y entre distintas regiones  a  nivel mundial. Nuevos países y regiones
entran en el comercio sexual conforme se desvanece su riqueza, y donde hay un hombre
pobre, más pobre se encuentra la mujer; de ahí que el tráfico de mujeres se convierta en
un vil negocio rentable y la inmigración, como recurso, resulte un destino para la
esclavitud sexual, sin olvidar los estragos del turismo sexual; escenarios todos ellos que
conducen a uno: la prostitución, donde los actores que mantienen este mercado son los
proxenetas y los clientes, este último invisibilizado alevosamente hasta tiempos recientes,
porque no hay oferta sin demanda y es que  cuando se habla de prostitución conviene
precisar que mujer prostituida, es aquella  que vive en una sociedad prostituyente, es
decir, que posibilita que las mujeres se prostituyan y donde existen hombres que
demandan esta prostitución.
Intentaremos transmitir que la prostitución no es un trabajo, que no hay dignidad en su
ejercicio del que se aprovechan muchas personas, que no son las que la ejercen, a costa
de la salud mental y física (en muchos casos, para poder ejercerla las mujeres se vuelven o
las vuelven drogodependientes), la baja autoestima, la pobreza, las condiciones sociales
del país de origen que constriñen sus vidas, el consentimiento viciado de ellas, tan sólo
por un beneficio económico que es fácil de obtener en un negocio de escasa inversión y
demás circunstancias que conducen a que el 95% de las mujeres que la ejercen lo hagan
sin el sentido de libertad al que debemos aludir siempre y no a la manida libertad alegada
por un sector minoritario que pretende globalizar unos intereses muy personales
perjudicando al inmenso resto; que no se  puede legislar algo perjudicial socialmente y 4
convertirse un Estado en cómplice de dicho perjuicio social por un grupo minoritario en
el cual no pesan todas las circunstancias que  inducen a la prostitución en la inmensa
mayoría de los casos


LEGALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES: LA y mientras una mujer está siendo obligada y violada no puede tener acceso  al timbre. PROSTITUCIÓN EN AUSTRALIA

Conferencia para las Jornadas de Madrid sobre legalización de la prostitución.
17 Septiembre 2005
Sheila Jeffreys. Profesora  asociada. Departamento de Ciencias Políticas, Universidad Melbourne. E-mail: sheila@unimelb.edu.au

            El estado Australiano en el que vivo y trabajo, Victoria, legalizó la prostitución de burdel y de compañía en 1984. Fue el primer país o estado en el mundo occidental en comenzar esta andadura en el siglo XX. El ejemplo de Victoria ha sido usado como modelo en la campaña que la industria del sexo internacional ha emprendido en la última década para legalizar o descriminalizar la prostitución en muchos países. Otros estados en Australia han legalizado la prostitución de burdel también en los últimos 15 años, el Capital Territory, New South Wales y Queensland, todos los estados más poblados. Debo afirmar aquí que la legalización en Victoria es en efecto la legalización y regulación por el estado de la violencia contra las mujeres con efectos desastrosos para las mujeres que sufren abusos en la industria y para el estatus de todas las mujeres.

Legalización de la prostitución

Las demandas para legalizar la prostitución son el resultado de las formas en las que en los últimos 20 años la industria del sexo legal e ilegal ha sido globalizada e industrializada.

Globalización

Ha sido globalizada a través de medios tales como el turismo del sexo, la complicidad de grupos internacionales del crimen organizado que trafican con mujeres por todo el mundo, y a través de la creación de compañías de la industria del sexo que tienen ámbito global  tales como el “Shop para adultos “ en Australia que es una franquicia y opera internacionalmente, y a través de la industria internacional de la pornografía. Esta globalización ha sido ampliamente aumentada por el crecimiento de las nuevas tecnologías y en particular de Internet.

Industrialización

La industria internacional del sexo también ha sido industrializada. Por industrialización me refiero a los modos en que industrias del sexo locales y a pequeña escala se han convertido en a gran escala e incorporado a la corriente principal de la política económica internacional. Un gran burdel de Melbourne, “El Daily Planet”, concretamente, ha cotizado en bolsa. Este burdel tiene de 100-150 mujeres en venta y tiene dormitorios arriba para alojar a las mujeres que atraviesan el país o vienen de otros países. La legalización en Australia ha significado que los burdeles son cada vez más grandes y los beneficios una parte muy importante del PIB.

El falso argumento de que la legalización  favorece  la salud de las mujeres
La industria del sexo internacional como aumenta su sector de mercado está feliz de disimular sus intereses en el creciente negocio detrás del argumento de que la legalización de la prostitución es para la asistencia social y los derechos de las mujeres. La industria raramente habla. Las principales propuestas de que la prostitución debe ser descriminalizada las hacen mujeres que trabajan para organizaciones del trabajo del sexo subvencionadas por el estado. Estas organizaciones del trabajo del sexo obtienen las subvenciones del estado en nombre de la prevención del SIDA/VIH desde1980 en adelante, particularmente en Australia, y se han convertido en el representante oficial de la industria dado que la industria misma permanece en silencio. Las subvenciones del estado liberal han creado una fuerza ideológica internacional a través de organizaciones como la Red de Proyectos del Trabajo del sexo (fundada por una activista trabajadora del sexo de Victoria) que mantiene la descriminalización de la prostitución. Estas organizaciones proporcionan uno de los pocos medios por los que las mujeres prostitutas pueden dejar la prostitución y obtener un trabajo fuera. Ellos no critican la industria en la que confían para su supervivencia económica. En los sistemas legalizados se convierten en armas del estado. Las feministas que se oponen a la actitud de prostitución de los hombres porque daña a las mujeres, no están subvencionadas por el estado y no tienen los recursos para difundir su mensaje internacionalmente, como  las conferencias sobre SIDA, instrucciones de WHO, que los departamentos gubernamentales ofrecen a tales organizaciones del trabajo del sexo.

"La legalización de la prostitución no es siempre la panacea"

Mientras España avanza hacia un prohibicionismo suave de la prostitución, Europa asume el modelo sueco, que sanciona al cliente y no a la trabajadora
J. FERNÁNDEZ - Jueves, 20 de Marzo de 2014 - Actualizado a las 03:06h

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Villacampa, antes de su conferencia.
Villacampa, antes de su conferencia. (O. Martínez)
Vista:
  • Villacampa, antes de su conferencia.
BILBAO - Voz experta y opinión competente en Derecho Penal, Carolina Villacampa desmenuzó ayer, en un seminario organizado por el Máster Universitario en Derechos Fundamentales y Poderes Públicos de la UPV/EHU, los beneficios y los perjuicios de las políticas prohibicionistas relacionadas con la prostitución. Centró su intervención en dos modelos: el estadounidense, prohibicionista por antonomasia ya que criminaliza a la trabajadora sexual sin tener en cuenta la existencia o no de una red de tráfico de personas; y el sueco, que sanciona al demandante de esos servicios sexuales.
¿Quién criminaliza a la prostitución? ¿La sociedad, las instituciones,...?
-Se sanciona normativamente. Otra cosa es que socialmente pueda ser una actividad más o menos aceptada.
Para la sociedad es una actividad mal considerada, creo.
-Depende. Probablemente existen determinadas actividades aledañas al propio ofrecimiento de servicios sexuales que hacen que esa actividad siempre se relacione con ambientes complejos, criminógenos… y eso puede hacer que la gente se sienta molesta, porque además son actividades que se producen de madrugada, en muchas ocasiones en horarios poco compatibles con una vida más abierta socialmente...
Bilbao reguló con una ordenanza el ejercicio de la prostitución.
-Las ordenanzas municipales son todas bastantes semejantes a la de Barcelona [2005], que básicamente lo que hace es sancionar el ofrecimiento de servicios sexuales en la calle y la práctica de relaciones sexuales en la vía pública. No han hecho mucho más que eso.
Pero han tenido repercusión.
-De hecho parece que la opción de las ordenanzas se va a trasladar a una arena más estatal porque lo que se plantea con el anteproyecto de Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana es justamente establecer la misma sanción que se contemplaba ahora a nivel de ordenanzas cívicas.
Una normativa básica, vamos.
-Efectivamente. De hecho en Cataluña nosotros ya tenemos una. En 2012 se modificó la Ley de Carreteras para sancionar a las prostitutas que ofrecían sus servicios sexuales cerca de carreteras o en zonas de servidumbre para complementar las ordenanzas cívicas que se aplicaba en algunos municipios y esa parece ser la idea que puede estar cocinándose a nivel de gobierno...
Sancionar a la trabajadora sexual.
-Y al cliente. Y perseguir penalmente al proxeneta.
¿Y cómo regularizarlo?
-Entiendo que es un tema muy complejo porque en muchas ocasiones es difícil discernir lo que son supuestos de prostitución libre de supuestos de prostitución más o menos condicionada por las circunstancias, que pueden estar muy cercanas a la prostitución forzada. Pero evidentemente lo primero que tendría que hacerse es diferenciar conceptualmente los supuestos de prostitución libre de los supuestos de prostitución forzada. Y probablemente en los casos de prostitución libre, si se parte del reconocimiento de la autonomía de la voluntad de la persona que se dedica a esa actividad lo que debería es reconocérsele derechos sociales, como a cualquier trabajador.
¿Qué beneficios tendría esa regularización?
-Probablemente que se las socializaría de alguna forma; que dejarían de estar en la marginalidad absoluta,... y significaría una contribución al sistema público.
Algo beneficioso entonces…
-Entiendo que podría serlo. También es cierto que en otros países que han andado esa senda, por ejemplo Alemania, la legalización no siempre es la panacea. En Alemania existe una ley de 2002 que regulariza la prostitución y lo cierto es que los trabajadores sexuales tienen muchas dificultades a la hora de evidenciar que su actividad profesional es el ofrecimiento de servicios sexuales por precio. Les cuesta mucho...
Por temor.
-Probablemente. O por decoro; en muchas ocasiones porque no quieren que sus hijos o familiares conozcan a qué se dedican.
Y los clubes de alterne, los pisos,… ¿Podrían ser una forma de regularizar o regular esa actividad?
-Parece que en los clubes nunca existen trabajadores sexuales que estén dados de alta como tales sino camareros y otro personal. El problema de permitir únicamente la regularización de la prostitución a través de los clubes de alterne es que, probablemente, se impediría la realización autónoma de la actividad. Y eso siempre puede dar lugar a conductas abusivas por parte del empresario, más que si la persona la realiza autónomamente.
¿La UE ha delegado en los Estados miembros?
Entiendo que los Estados miembros están ya tomando cartas en el asunto y adoptándolas vía sanción de las conductas de compra de servicios sexuales, siguiendo bastante la estela del modelo sueco.

miércoles, 19 de marzo de 2014


Prostitución, otra forma de violencia contra las mujeres


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CRISTINA DOMINGO PÉREZ La sociedad rechaza a las mafias que trafican con mujeres y a los proxenetas, pero aún existe una gran tolerancia social a la prostitución. Por una parte, el imaginario social aún no vincula las mujeres prostituidas con penuria. Todavía pesa la falsa idea de la señora que se prostituye por gusto. Por otra par­te, hay una gran comprensión a los clientes. Se habla incluso de la función social de la prostitución: prostitutas para hombres tímidos, enfermos, acomplejados, para hombres inmaduros que no quieren compli­carse la vida con relaciones reales, para maridos que no saben tirar una canita al aire si no es pagando... También hay mujeres tímidas, enfermas, acomplejadas, inmaduras, solitarias... pero ellas gestionan sus frustraciones e incapacidades sin comprar personas por horas.
Por otro lado, en esta sociedad tan mercantilizada, el acuerdo entre dos personas mayores de edad parece que legitima cual­quier transacción. Pero ¿reglamentaríamos acaso la venta de órganos entre adultos? Precisamente está prohibida para proteger a los más débiles, a los más pobres. ¿Y por qué no considerar que las relaciones prostitucionales también se dan entre una persona que se ha visto obligada a prostituirse y otra que se aprovecha de esa situación de necesidad para vulnerar, aunque sea con dinero por medio, su integridad física?
Esta lacra no debería existir en una sociedad que se reclama humanista y reivindica el respeto a las personas y la protección a los más desfavorecidos. Si queremos relaciones libres e igualitarias no podemos permitir que los hombres aún compren el cuerpo de las mujeres, y más aún que otros hombres (los proxenetas) y empresas formadas por hombres (los clubes de alterne) se lucren con este comercio. La sexualidad debería ser una forma de comunicación interpersonal libremente aceptada.
Por eso, la reglamentación de la prostitución genera tanto rechazo, porque supone legitimar, e incluso banalizar, la vejación sistemática de miles de mujeres. Considerar a las mujeres prostituidas trabajadoras sexuales y darles un carné supondría que la sociedad no sólo permite la prostitución, como pasa ahora, si­no que no la considera denigrante. De hecho, Anela (Asociación de Clubes de Alterne) quiere que se cree la rama de las trabajadoras sexuales, porque «es necesario ofrecer al cliente una mercancía limpia, sana y siempre renovada». Querrían que aquí se siguieran los ejemplos alemán y holandés, donde los estudios demuestran que la regulación condujo al aumento explosivo de la industria del se­xo, a una mayor participación del crimen organizado en sus empresas, a un dramático aumen­to en la prostitución infantil y a un incremento de la violencia contra las mujeres.
No nos engañemos: igual que la solución al sufrimiento de los esclavos no fue que los amos los trataran bien sino que el esclavismo dejara de existir, la erradicación del sistema prostitucio­nal tendría que ser uno de los grandes objetivos del milenio, y no sólo para acabar con la trata de mujeres y el proxenetismo, si­no también porque permite que algunos hombres se aprove­chen de la situación de necesidad de muchas mujeres. Y la sociedad no debe ser comprensiva ni permisiva con estos señores: son el último elemento de la cadena prostitucional y ya es hora de que su responsabilidad comience a ser visible.
Por eso tenemos que empezar a estudiar el caso sueco, donde en 1999 se aprobó una ley que castiga la compra de servicios se­xuales y despenaliza la venta de éstos. La prostitución se considera un problema social, una parte de la desigualdad de géne­ro, otro aspecto de la violencia y una forma de explotación masculina contra mujeres, niñas y niños. El Estado destinó fondos para ayudar a las prostitutas que querían salir de la industria y en pocos años la cantidad de prostitutas se redujo en dos tercios y la de clientes, en el 80%. Además, es nula la cantidad de extranjeras que ahora intentan ser introducidas ilegalmente para comercio sexual.
Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre y reconocer que la prostitución es otra forma de violencia, ancestral y devastadora. Por esto, ya va siendo hora de que empecemos a cambiar de rumbo y pasemos de la banalización y la tolerancia social al rechazo de esta forma de violencia y a la búsqueda de soluciones, que tendrán que ser una combinación de medidas sociales de reinserción y apoyo, educativas, y también jurídicas que empezaran a ponerlo difícil a los proxenetas y a los clientes.