El horror de los niños mercancía en Colombia
Caso de mujer que vendía la virginidad de sus hijas en Bogotá por 400.000 pesos prendió las alarmas.
El país se conmocionó esta semana con el caso de una joven de 17 años que denunció a su madre, Margarita Zapata, por haber vendido su virginidad cuando tenía 14 años. Desde entonces, afirmó la joven, madre de una niña de 2 años –producto de un abuso–, la obligó a prostituirse. La mujer, detenida junto con el presunto abusador, Tito Cornelio Daza –padre de la hija de la denunciante–, habría hecho lo mismo con sus otras ocho hijas. (Lea también: Detienen a mujer que vendía la virginidad de sus hijas en Bogotá).
Esta historia es solo una de las oscuras facetas que se esconden tras las estadísticas de violencia contra los niños en Colombia. Un fenómeno que se perpetúa y que tiene varios tentáculos: explotación laboral, negligencia, abuso sexual y maltrato físico, entre otros.
Camilo Domínguez, director de Protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), dice que hay una “clara evidencia” de que la familia es la principal agresora de los niños en el país. Domínguez cita datos de Medicina Legal que corroboran su tesis: solo en lo que respecta a violencia intrafamiliar, en el 2012 se reportaron 12.173 casos, 2038 menos que en el 2011. Del total de investigaciones abiertas, se supo que 11.893 fueron autoría de los familiares: en 4.015 casos los agresores fueron los papás; 1.409, las mamás; 1.077, los padrastros; 750, los tíos; 731, los hermanos, y el resto, otro tipo de familiares y parientes. Entre enero y septiembre de este año se presentaron 11.333 casos de violencia sexual contra menores de 17 años (abuso, acceso carnal violento, asalto sexual, pornografía, presunta esclavitud sexual, trata o prostitución forzada) de los cuales el 83 por ciento correspondió a niñas. Los autores son, en 7 de cada 10 historias, familiares y personas cercanas.
En el ICBF protegen, actualmente, a 92.231 niños mediante diferentes modalidades de atención; de esos, 18.499 ingresaron por maltrato en el hogar y 14.410, por violencia sexual.
“A la hora de hablar de maltrato infantil, hay que recordar que el 50 por ciento de los niños de este país no fueron deseados”, sigue Domínguez, basado en la Encuesta de Demografía y Salud de Profamilia del 2010. Es decir, la mitad de los niños no estaban en el proyecto de vida de sus padres, y eso puede conducir a la violencia contra ellos. A ello hay que sumarle, añade Domínguez, los patrones con los que criaron a estos padres, también marcados por la violencia.
“El maltrato no es más que la repetición del ciclo de violencia. Los padres agreden a los hijos porque a ellos también los agredieron cuando eran niños”, agrega Domínguez, y cita las tres principales razones que argumentaron los padres para violentar a sus hijos: intolerancia, alcoholismo y desamor.
Domínguez también denunció que hay padres cómplices de que sus hijos sean víctimas de la trata de personas. “Hemos ido a recuperar a niños que van a ser víctimas de trata y nos damos cuenta de que los papás están involucrados”. Incluso se ha determinado que estos ayudan a conseguir documentos falsos y acompañan a los traficantes para que puedan sacar a sus hijos del país.
En esta problemática, añade el ICBF, también se incluye el trabajo infantil, que involucra a 1,1 millones de menores de edad que, según el Dane, se ven obligados a trabajar. La legislación colombiana establece que los menores de 15 años tienen derecho a no trabajar. Entre los 15 y los 17 años pueden hacerlo con permiso del Ministerio del Trabajo.
El trabajo infantil está estrechamente relacionado con los padres, que son los que deciden si sus hijos trabajan o no. Cuando existe explotación económica, se tipifica como delito de instrumentalización. “Es muy claro que existen padres que explotan económicamente a sus hijos”, señala Claudia Aparicio, directora de la Fundación Telefónica, que desarrolla el proyecto Proniño, una iniciativa que rescata a niños trabajadores. Solo el 40 por ciento del trabajo infantil se da por razones de pobreza de la familia. El otro 60 por ciento puede estar relacionado con explotación o razones culturales. Y otro dato: el 30 por ciento de los niños trabajadores no recibe ingresos por su labor.
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