jueves, 20 de marzo de 2014

El hombre mejor protegido del planeta no puede confiar en quienes lo cuidan, ellos  tomaron el camino de la lujuria y uno de ellos  pensó  en no pagar, quería fiesta gratis.   La prostitución es uno de los síntomas de pobreza más graves de una sociedad pero es una decisión personal de un adulto, lo grave e ilegal es cuando se ejerce con menores de edad. Cartagena de Indias corre el riesgo de  convertirse en  la Ámsterdam de América latina. No hay que olvidar que Cartagena tiene unos índices de pobreza altísima y que este tipo de turismo puede desencadenar en el aumento de la prostitución y lo más grave de la prostitución infantil.

El tema de fondo son los menores de edad, ellos todavía  no tienen la capacidad para saber en que se meten, solo buscan salir de la pobreza, con la vida que llevan y las malas compañías en que pueden andar,  terminan en situaciones de deterioro como lo es el consumo de drogas y de alcohol en extremos irreparables. No es que la vida nocturna sea mala, lo que pasa es que si se vive de noche es difícil ver la luz.  Quienes son adultos saben que tomar a un menor de edad esta mal hecho y como en sus países la legislación es más  drástica,  hacen de las suyas en Colombia.  Para proteger a los menores de edad se necesita de voluntad política.  El país tiene que tomar una decisión determinante, no es una opción solamente para  Cartagena. Un destino turístico en donde los niños son el plato del día para el turista es lamentable, tener e invertir en una ciudad tan bella es fundamental pero también hay que poner reglas del juego claras para quien nos  visita. Nuestros niños tienen derechos y es nuestra obligación respetarlos. La pobreza lleva a eso, cuando se aterriza se ve la pobreza, es decir parecen ser dos ciudades diferentes, una la de la ciudad amurallada y otra la Cartagena  real, la del día a día.


Ser un destino sexual es una opción, pero Cartagena le viene metiendo el hombro  para que el turismo no sea así, las casas valen millones,  los restaurantes, los bares, los hoteles en fin, la infraestructura que tiene la ciudad es amplia y las opciones muy variadas. Se puede descansar, hacer deporte, visitar el castillo de San Felipe, hay muchas opciones. El esfuerzo ha sido amplio para sacar la cara y convertirse en un destino turístico de lujo.  Si Obama se quedó a dormir dos noches, es que vamos por buen camino, no vale la pena votar por la borda el esfuerzo tan grande que hace la ciudad. 


Pero es claro que existen lamentablemente dos Cartagenas, una la de los turistas y la otra la de verdad. Para salir de semejante pobreza los que cuentan con recursos tienen que invertir,  en los que no cuentan con ellos. Educar a las personas es una opción, Vietnam del sur lo hizo y le tomó veinte años, no es mucho tiempo. También tienen  otra opción y es dejar las cosas como están y dejar que la bomba explote algún día.  Que a Cartagena no le pase lo del Rey de España, uno no puede presidir una fundación que proteja los animales y cazarlos. Lo uno o lo otro. Como tal, la ciudad tiene que definirse  para que el riesgo sea, que te quieras quedar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario