jueves, 20 de marzo de 2014


Las prepago: la cara glamorosa de la prostitución

prostituta - forofemenino.es
prostituta - forofemenino.es
Mujeres de diversa índole y clase social, anónimas y famosas que venden su cuerpo en un mundo tan sofisticado como sórdido.
La profesión más antigua del mundo…esta frase basta para que, sin dar más detalles, cualquiera sepa que se habla de la prostitución. Y eso, aunque a muy pocos les conste, nadie lo discute, ya desde las Sagradas Escrituras, en ambos Testamentos, se habla de este oficio, siendo María Magdalena y la Mujer Adúltera de los Evangelios las más encumbradas prostitutas bíblicas (aún cuando, irónicamente, según la evidencia histórica María Magdalena no era prostituta sino vendedora de pescado).
Prostitución hubo en todas las civilizaciones antiguas: los hallazgos en Grecia, Egipto, Roma, India, China y Mesopotamia así lo prueban…y poco peso han tenido los preceptos de la civilización judeocristiana para erradicarla (sin la demanda, la oferta resulta inútil). A través de los siglos, esta práctica ha mutado notablemente, haciéndose más y más sofisticada e incluso revistiéndose de cierto encanto y glamour: a las proxenetas se les llama madame; en Japón tienen una figura tan pintoresca y fascinante como la geisha (aún cuando esta no sea propiamente una prostituta) y buena parte de las prostitutas en el mundo occidental se han alejado del estereotipo de la muchacha embutida en un provocativo vestido de colores chillones, exageradamente maquillada, montada en un par de tacones, recostada contra la pared de algún antro o parada en la esquina de un barrio de tolerancia esperando clientes. Ahora son muchachas de buena familia, universitarias o incluso colegialas y, en no pocas ocasiones, personalidades de la farándula: actrices, modelos, presentadoras y conductoras de televisión, en otras palabras, personas que vemos en la pantalla chica y grande todos los días, lo que lo hace aún más impactante. Se les conoce como prepagos (por la modalidad de pago de sus servicios) y son una variante de lo que en Estados Unidos se conoce como call girls.

¿Quiénes son las prepago?

Por tratarse de jóvenes sofisticadas y procedentes de los más altos estratos de la sociedad (niñas bien) el precio por una noche de pasión con una de ellas oscila entre los cientos de miles y varios millones, un hecho que, en sí mismo, da una idea de la clase de clientes que las frecuentan: funcionarios públicos, banqueros, políticos, altos ejecutivos y, por supuesto, narcotraficantes, de quienes se puede decir, son sus clientes estrella hasta el punto de que la figura de las prepago, hoy en día, está unida indisolublemente con la del narcotraficante, como dos caras del mismo fenómeno social y económico. Y como tal es tratado en diversos programas y libros de periodismo investigativo, en los cuales, sustentándose con entrevistas a las prepago e incluso a sus clientes, se da una vista panorámica de este mundo que, dicho sea de paso, tiene cierta jerarquía, y así como existen prepagos “de alta alcurnia”, también existen prepagos “de baja casta” e incluso, una escuela de prepagos, donde mujeres de todo tipo son entrenadas para brindar placer…aunque terminen perteneciendo al segundo tipo de prepago (las de baja casta) y, por supuesto, en un caso u otro, se encuentran desde niñas de unos quince o dieciséis años, hasta mujeres cercanas a los cuarenta o cuarenta y cinco años, todas ellas, encandiladas por la perspectiva del dinero fácil a costa de su integridad física y moral.
La identidad de las prepago es un secreto a voces: un buen número de personas sabe qué es de sus vidas una vez abandonan los estudios de grabación cada noche, lo comentan entre susurros por los pasillos, susurros que pasan de ahí a los oídos de toda la población, pero aún en el caso de que no sea así, periodistas no muy bien ponderadas o las mismas madame también pueden decidirse a revelar sus secretos... y de paso, salpicar la reputación – fachada de sus trabajadoras, casi siempre, en busca de publicidad con alguna entrevista concedida a un medio de comunicación cualquiera, libros de memorias o autobiografías.

Conclusiones
En estos casos, el escándalo es prácticamente imposible de sofocar y aún en el caso de que sea la presunta prepago quien gane la batalla por reivindicar su buen nombre, la sombra de la duda siempre quedará flotando sobre su imagen de niña buena, de sonrisa resplandeciente, jeans y botas de marca que todos ven día tras día en la sección de farándula, la telenovela de las nueve, alguno de los tantos realities shows o algún programa de chismes, al punto que, cada vez con mayor frecuencia, pagan justas por pecadoras, y se sospecha que cualquier mujer joven y bella que este inmersa en el tumultuoso mundo de la farándula, puede ser una prepago, especialmente si es una recién llegada con un éxito relativamente rápido en cuyo caso, se sospecha que le ha ido así de bien por cuenta de sus “padrinos” más que por sus propios méritos.
Lo cierto es que, independientemente de las razones por las que existen, que pueden ir desde la necesidad más básica como el sustento o un semestre en la universidad hasta la ambición más retorcida como tener dinero suficiente para un auto último modelo o ropa de marca, actualmente, la prepago es parte de nuestra cultura y un triste reflejo de la decadencia moral a la que se ha llegado por cuenta del narcotráfico y el crimen organizado, decadencia en virtud de la cual, lo único que cuenta es el dinero y los principios morales pasan a ser la última de las prioridades.

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